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January 29 El Motorista Fantasma[Fatal Error] "Hay una historia que cuentan en los abismos más oscuros del infierno. La historia de un motorista que funde acero y quema goma, enfundado en cuero mientras cruza las vastas y negras llanuras que separan el Aqueron de la Estigia, que tortura su motor, escurriendo hasta el último gramo de potencia de sus maltrechos pistones, que huye para salvar su alma.
Pues, cada noche, lo peor que tiene el infierno viene a por él: los Nacidos de la Noche, las Piras Negras, la Turba Descarnada y la caballería aérea de los My Lai y los Palomos del Vientre, que revolotean como una tormenta de pus blanco. El Klan Resplandeciente y la Banda de los Nueve, el Rey de las Cintas y los Viejos Burgueses Cornudos, los Poetas sobre sus barcas de piel...Toda la horda impía se lanza en pos de él, y le persigue a través de los páramos que van desde el Desfiladero de Judas hasta la Hundida Masada.
Y él pisa a fondo...Si, como pisa a fondo... Porque sabe que en esos túneles anegados en sangre yace el único camino posible a la salvación: el último kilómetro que asciende hacia la luz, hasta que sólo las mismísimas puertas del Infierno se interpongan en su camino. Más allá, será libre.
Pero siempre le alcanzan. Le despedazan, le descuartizan, le trocean y le desgarran. Le aplastan, le violan y le destruyen, hasta que sólo su alma sigue existiendo... Le castigan por sus pecados. Y cuando llega el alba, vuelven a darle forma. Y todo vuelve a empezar."
-Ghost Rider: Autopista al Infierno, comic de Garth Ennis y Clayton Crain. Grey Arkhane January 25 Horizontes vacíos...[Theme From Wasteland] Llevando tu mirada hasta donde esta alcanza, contemplas una vez más el horizonte. Ante tí la eternidad del espacio, y la inconcebible vastedad del tiempo: Dos abstracciones infinitas que rigen tu existencia, creándola y dándole un marco en el que existir, dos que en realidad son una sola, el único Dios que necesitas, con su único mandamiento: "existe". Todo un mundo, toda una vida, y millones de caminos posibles a partir de este punto. Cientos de días a recorrer, en miles de kilómetros de tiempo. Sin embargo, por más que lo intentas, sólo consigues verlo como algo enorme y vacío. Giras sobre tí mismo. En todas direcciones encuentras nuevas opciones, nuevas incógnitas, nuevos posibles caminos...pero ninguno tiene sentido. Ninguno parece ser el correcto, aquel destinado a tí, y ya estás cansado de seguir caminando porque sí. Alzas tu mirada al cielo, y dos ojos te contemplan. Verdes como fuegos fatuos, brillando con un resplandor selénico y amenazante, presencia constante tras tus pasos, aterrador Destino, siempre invisible rondando las cercanías de tu percepción. Nunca has sabido qué quería exactamente de tí, por qué te atosigaba con sus silenciosas exigencias, nunca supiste si considerarte su alumno o su esclavo. Todas las opciones te parecen tan vacías como el horizonte. Será que sabes que sólo hay una larga noche tras cualquiera de ellas, y al fin y al cabo no importa cuál tomes o dejes de tomar. Antes tenías una razón para elegir, una base para tu criterio. ¿Y ahora? ¿Quién sabe...? Un horizonte vacío... Miras al Destino a los ojos, y sonríes. Puede que sea el momento. Puede que sea lo que siempre has deseado, y nunca te has atrevido a hacer. Das un paso. Das otro. Comienzas a caminar, despojándote de toda la carga inútil que has acumulado a lo largo de los años a medida que aumentas el paso. Un paso tras otro, inicias la marcha en una dirección cualquiera, sin preocuparte del lugar al que llevará tu camino. En realidad, sabes perfectamente a dónde vas. La inercia te hace dar pasos cada vez más largos, y luego pequeños saltos. Antes de ser ni siquiera consciente de ello, comienzas a correr, con una sonrisa grabada en tu rostro, y los ojos grises fijos en tu némesis esmeralda. Aceleras a cada paso que das, sintiendo elevarse la temperatura de tu cuerpo a medida que tu respiración se adecúa a la velocidad, aumentando la presión de tus pulmones y la tensión en tus músculos. Tu cansado corazón comienza a latir con mayor rapidez, mientras bombea toda la sangre de la que dispone tu cuerpo. Dejas que el sudor forme regueros sobre tu frente y se evapore en una estela tras de tí, sin que te importe, sintiendo la refrescante sensación del aire ofreciendo resistencia contra tu piel. Corres como nunca antes has corrido, a la máxima velocidad de la que tu cuerpo es capaz, y te olvidas de tu destino, concentrándote en la mera tarea de dar el siguiente paso. Comienzas a gritar hacia el horizonte vacío, un rugido de rabia y desafío que se lleva todo el aire de tus pulmones. Pero no es suficiente. Tu cuerpo no es capaz de ir más aprisa, pero tu espíritu le exige más, y dejas que tu impulso se alimente de la misma energía de tu alma. Tu grito se vacía de aire para llenarse de algo más poderoso y primitivo, algo que no necesita de tus pulmones para resonar en cada rincón de la eternidad que abarca tu mirada. Notas como la fricción abrasa tu piel, limpiándola como un fuego purificador. Deberías haber parado hace tiempo, pero no lo haces. Ignoras el cansancio, el dolor, las consecuencias...este es tu verdadero camino, fulgurante y breve, el último instante de la estrella moribunda que nació contigo. Los músculos y los huesos se colapsan y quiebran, pero sigues corriendo. La piel estalla en llamas y arde con un fuego deslumbrante, pero no importa: Tu velocidad aumenta, y sigue aumentando... Tu cuerpo se consume hasta ser un esqueleto envuelto en una estela ígnea, un meteoro a ras de suelo, tratando de alcanzar el infinito... Cruzas continentes y océanos de tiempo, un proyectil cegador sin ningún objetivo, quemando a su paso los recuerdos de una vida absurda e indeseada, tan vacía en el fondo como el horizonte que tratas de alcanzar, consumiendo en tu fuego ardiente sus insignificantes preocupaciones, sus irrelevantes alegrías y sus falsas esperanzas. Llevas tu existencia al extremo, al límite, al punto crítico en el que toda tu energía se agote y colapse en una última llamarada que acabe con toda esta absurda lucha sin sentido. Y llegado ese momento, dejas escapar tus últimas fuerzas en un grito final que hace estremecerse al mundo, mientras estallas en una brillante supernova, cuya luz alumbra por un instante cada rincón del infinito. ¿Y después? Tan sólo una larga noche, en compañía de estrellas muertas, y un rastro de cenizas, esparcidas por el viento hacia un horizonte vacío... Grey Arkhane January 18 A Pain That I´m Used to[A Pain That I´m Used to] Las palabras duelen. El silencio mata. Poco a poco, lentamente, desgranando de cada hora, de cada día, un nuevo pulso entre la duda y la esperanza. Y las victorias parecen tan vacías, y las derrotas tan amargas, y cada lágrima no derramada es una gota de hielo cristalizando en mi sangre. Tan sólo dame un dolor al que esté acostumbrado. Un dolor que sepa como combatir. I'm not sure what I'm looking for anymore I just know that I'm harder to console I don't see who I'm trying to be instead of me But the key is a question of control Can you say what you're trying to play anyway I just pay while you're breaking all the rules All the signs that I find have been underlined Devils thrive on the drive that is fueled All this running around, well it's getting me down Just give me a pain that I'm used to I don't need to believe all the dreams you conceive You just need to achieve something that rings true There's a hole in your soul like an animal With no conscience, repentance unknown Close your eyes, pay the price for your paradise Devils feed on the seeds that are sown I can't conceal what I feel, what I know is real No mistaking the faking, I care With a prayer in the air I will leave it there On a note full of hope not despair All this running around, well it's getting me down Just give me a pain that I'm used to I don't need to believe all the dreams you conceive You just need to achieve something that rings true All this running around, well it's getting me down Just give me a pain that I'm used to I don't need to believe all the dreams you concieve You just need to achieve something that rings true O simplemente regresa, y cura mi alma con tu abrazo... Grey Arkhane
January 11 Anatomía de Grey (Arkhane)[Revolutionary Etude] Me despierto dos horas antes de que suene el despertador, a pesar de que la noche anterior me acosté dos horas más tarde de lo que debería. No tengo sueño, pero vuelvo a dormirme. Dos horas me parecen pocas, y mañana es un día duro. Una hora después, vuelvo a hacerme la misma recomendación. Una alarma monótona, grave y molesta, como la de una sirena de peligro nuclear, irrumpe en mi cabeza con la potencia de una cabeza atómica. Mis párpados se separan, secos y agrios, y contemplo durante unos instantes el techo aburridamente blanco de mi habitación, mientras el infierno sonoro continúa a mi alrededor. Dudo. Cuatro horas han sido pocas, me digo, pero la realidad es que no quiero estar despierto. Me doy una hora más, sacrificando una clase. Una hora más tarde me doy otras dos horas. Finalmente inicio la jornada a las once de la mañana. Siempre llega un punto en el que el sentimiento de culpa se sobrepone al hastío, y se adueña de la furia que late en mi interior para azotarme y lanzarme de cara a una realidad que se divierte clavándome sus dientes helados. Como un perro salvaje, como el lobo atrapado en mis sueños, saludo al mundo con un gruñido de rabia, mientras el agua corre por mi espalda. Tiño de sangre las horas pasadas, en un calendario de horas azules, verdes, grises y negras. A la larga, todas acabarán volviéndose rojas, y una vez más podré detenerme a hacer recuento de bajas, para saber qué he perdido esta vez. Salgo a la calle. El día es gris y mi mente, oscura. El aire frío de la mañana me despeja, diluye la ira y el agotamiento a partes iguales dentro de mi. Esa dosis me permitirá vivir durante unas horas más, aguantar las clases eternas, la gente, las horas que transcurren a golpes secos y la falta de sentido de absolutamente todo ello. Llueve. Durante el largo camino, sólo puedo pensar en una cosa. Lobos. En la Escuela, me informo de las clases perdidas, soporto las dos que quedan y me doy cuenta de que no merecía la pena haber venido. Algo falla en mi interior, y he intentado solucionarlo de tantas maneras sin ningún resultado que ya no se me ocurre ninguna nueva. El tiempo se vuelve escaso y fugaz, y transcurro las horas muertas paliando mi ayuno en la cafetería. Me siento vacío, y a falta de mejores alternativas me quejo a todo aquel que quiera escucharme. Comparto la comida con otro cínico como yo, y podría decirse que eso, aunque no eleva mi ánimo, ayuda a que siga planeando a través del vendaval. Las clases de la tarde, inútiles, innecesarias, obligaciones molestas que atender cuando podría estar armándome para la inminente colisión con mis responsabilidades, me muestran un inusual tesoro de doble filo. Un rostro octogenario, de sonrisa sincera y lengua afilada, cargadas sus espaldas de experiencia y sabiduría. En hora y media me debato entre la admiración y la envidia amarga: me enfrento a una vida que querría que fuese la mía, una vida completa, dotada de razón y sentido, y que es capaz de afrontar su final con paz y satisfacción. Cuánto más me doy cuenta de ello, más me corroe la certeza de que mi vida no llegará jamás a ser como la suya, una sensación que no nace del desaliento que me rodea estos días, sino de un conocimiento antiguo y profundo de que, en mi interior, falta algo que en los demás seres humanos está presente desde su nacimiento. El objetivo de mi búsqueda invisible. El regreso es ameno. Compañía agradecida que me distrae de las trampas de la soledad, y me da los enfoques que necesito para no ahogarme en un mar de agónica egofobia. Ya en la soledad de mi cuarto, repaso los apuntes de las clases perdidas: números y letras sin mayor importancia, que no volveré a leer. No puedo dejar de agitarme, nervioso. Siento la necesidad de ladrar hacia esa presencia invisible que me vigila amenazante. Alzo la vista hacia mi arácnida compañera de cuarto. "Una araña al atardecer"...dice el refrán que significa esperanza. Un buen presagio. La dejo campar a sus anchas, indiferente ante la gravedad que a mi me encadena al suelo. Apago todas las luces, me desnudo, y vuelvo a dejar que el sonido del agua sea lo único que me acompañe por segunda vez en el día. Intento librarme de la rabia disolviéndola en vapor de agua, pero no lo consigo. Me remuevo inquieto en mi propia piel, incómodo con ella, demandando agua más caliente a un grifo que no puede darla, así que decido purgar mi alma en hielo y giro al otro extremo: Maldigo en idiomas vivos, muertos y no-natos, y la bestia atrapada en mi sale finalmente, desafiando al mundo en un ensordecedor rugido silencioso. Tiritando tras el autoinflingido exorcismo, vuelvo a vestirme, y reposo hasta la cena. Decido que no tengo hambre, y permanezco en la semipenumbra de mi cuarto, leyendo palabras de gente lejana para tratar de no leer las propias, hasta que una visita inesperada me interrumpe. Rebaso la medianoche en una charla insustancial que me aleja de mis deprimentes eventualidades hacia una de mis pasiones inútiles. No hace que nada parezca mejor, pero evita que esté mirando siempre hacia ello. Mis visitantes se retiran, y vuelvo a quedar a merced de las últimas horas del día... ...o las primeras del siguiente, resulta dificil decirlo cuando dormir se convierte en un acto esporádico y disperso. No tengo sueño. Sin protección ante mis peores miedos, me paso las siguientes horas mirando la pantalla del ordenador mientras suena música que no escucho, esperando una llamada que no llega, un correo que no recibo, una carta que no leo... Sigo sin tener noticias de ti. Intento dormir, para acabar con un día entregable al olvido, sin querer pensar si habrá un mañana... Grey Arkhane January 02 La Espera...[Beyond Time] Yo soy. Y también he estado vivo por algún tiempo. Pero ahora vuelvo a estar aquí, perdido en esta insondable nada, en este profundo vacío al que pertenecí durante tanto tiempo. Conozco bien este No-Lugar, pese a que casi lo había olvidado: Yermo y desolado, constituido por esa angustiosa negrura primigenia en la que sólo la ira o el hambre pueden formar algo parecido a materia. Formas vagas y difusas que se arrastran por los rincones de esta irrealidad, lanzando al denso vacío sus agónicos lamentos de violenta voracidad. Criaturas que son, pero que no viven, devorándose entre ellas sin piedad, sin razón, sin esperanza, pues esas tres palabras no tienen ningún sentido aquí.
Qué terrible y patética es su miseria, eternamente condenadas a destruir para calmar su hambre insaciable, ese dolor salvaje que motiva y perturba al mismo tiempo su sóla existencia, ese tormentoso sufrimiento sin el cual no serían nada...
¿Cómo he podido acabar de nuevo aquí, cuando hasta hace no demasiado podía considerarme vivo? De esta terrible oscuridad insana fui extraído y hecho carne. Se me hizo ver que estaba vivo, y con paciencia fui enseñado en lo que esto significaba. Me encontré libre, en un lugar sobrecogedoramente vasto y maravilloso, lleno de estrellas, de formas, de colores... Apenas me cuestioné por qué había sido elegido para tal regalo, pues toda mi atención se centraba en aquellas sensaciones, nuevas y embriagadoras para mí. Encontré a otros que, como yo, vivían también, y se me hizo conocer sus alegrías y sus desdichas. Pude ver a través de sus ojos, pude sentir aquello que ellos sentían. Pude sentirme pleno, y creer que aquel era el lugar en el que merecía estar, el lugar que me correspondía en el Orden de todas las cosas...pude creer que había encontrado, al fin, mi hogar.
Y de que era, es y seguirá siendo mi hogar estoy plenamente seguro ahora. Pero la Providencia dudó, y el Destino convocó nuevo juicio, y súbitamente fui arrancado de la vida y devuelto a esta Negación de Todo Estado, en la que, conservando la poca esperanza capaz de sobrevivir en este mar de privación, aguardo esperando una nueva sentencia. Puedo sentir como, más allá del alcance de mis pensamientos, el torbellino de la incertidumbre azota la decisión de quién me dió la vida, cómo la balanza oscila en su mano sin querer decantarse a ningún lado. Y a mi alrededor puedo escuchar el terror voraz de la alternativa.
El miedo se apodera de mi. Quiero gritar, quiero encontrar una salida, y volver para siempre a mi hogar. Tengo miedo de que decidan abandonarme aquí, y perder de nuevo toda razón y esperanza.
Rezando en silencio a dioses desconocidos, espero...
Grey Arkhane |
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