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    February 21

    Piedra tornada cristal


    [Zero Zero]
    Sabía que ese momento llegaría. En su interior, latente, había sobrevivido esa inconsciente premonición, mientras la vida crecía sobre él y a su alrededor, mientras los muros de su existencia se alzaban en un castillo radiante y poderoso. Pero esa parte de él sabía que el viento siempre vence a la más firme piedra, armado con el peso inabarcable de la eternidad, y que todos los castillos caen, tarde o temprano.

    Así que allí se encontraba, al pie de las puertas de su propio Yo, frente al espejo brillante de su propia felicidad construida. Deslizó una mano por la superficie pulida, y pudo ver cómo, allí donde las yemas de sus dedos dejaban surcos en el halo de humedad, se arremolinaban las corrientes de humo atrapadas entre los muros, fluyendo en trémulos vórtices alrededor del cálido contacto. La piedra se había tornado cristal, y la sangre que fluía por las venas de la robusta roca se había evaporado en sueños gaseosos e inasibles.

    Y la fortaleza de su vida, su seguridad, su hogar, su sueño y su felicidad, se habían vuelto frágiles como los huesos de un ave, convertidos en una inmensa escultura de hielo, brillante, etérea, y débil... Huesos de ave en las fauces de hierro del Destino. Las torres y los minaretes que se alzaban sobre los muros, ahora meras esquirlas tintineando bajo las rachas de viento, los muros y estancias, ahora apenas facetas, devolviendo su reflejo en todas direcciones bajo la luz cambiante. Las fuentes, los lagos, los jardines, la vida puesta en su interior, todo arrancado de lo material y convertido en fantasmas titilantes, en mareas de aire denso y apenas vivo, al borde de la disipación.

    Todo aquello que parecía tan fuerte, y ahora tan frágil... Cualquier cosa podría destruir aquella idea hecha materia, aquella esencia de su misma vida... Pero él ya lo sabía. Lo había sabido desde que la primera piedra se asentó sobre el lecho de nubes en el que la construcción descansaba, lo sabía cuando sus muros se llenaron de vida y esperanza, y también cuando poco a poco el silencio empezó a invadir los corredores y los salones, convirtiéndose en su señor.

    Quizá por eso asió con fuerza el plateado martillo, última reliquia intacta del cristalizado castillo, y lo alzó con ambas manos sobre su cabeza.

    Rezó una última plegaria, rogando porque todo aquello no volviera a repetirse, antes de descargar un único golpe sobre la vidriosa superficie...

    Grey Arkhane
    February 01

    Malabares


    [Carchase] Alternate Take: [The Slide Show - part 2]
    Intentaba recordar cómo había llegado a aquella situación. Pero el sonoro y molesto zumbido a su alrededor no le dejaba pensar.

    Algo pesado cayó rozando su oído. Aquella había estado cerca. La recogió con su mano derecha y la lanzó de nuevo al aire, olvidándose durante unos instantes de aquel tema en concreto para concentrarse en su precario equilibrio sobre el monociclo colgado a quince metros de altura sobre una soga. ¿Se lo estaba imaginando, o en algún lugar por debajo de él sonaba una pianola con una melodía cómica?

    No hubiese podido asegurarlo, perdido en su pequeño universo de humo, traqueteos y cosas afiladas. Seguía intentando recordar el momento en que le habían cambiado las bolas de malabares por sierras mecánicas, pero no daba con un momento exacto. Simplemente ocurrió, y él tomó la opción que le habían inculcado en su aprendizaje: El espectáculo debe continuar.

    No quería ni pensar en si habían recordado ponerle la red.

    Aún así, lo que sí que no esperaba era que le añadiesen otras dos en mitad del número. La gravedad hizo su efecto una vez más, y tuvo que usar ambas manos para deshacerse del cortante problema de dos...no, tres, de aquellas cosas. Un par de gotas de algo cálido le salpicaron en la cara. Estaba perdiendo la perspectiva, y eso se pagaba.

    Pero, ¿qué demonios? ¿Cómo podía haber una perspectiva correcta para todo aquello? En algún momento, por muy bueno que fuera, cometería un error. Esta vez había sido sólo un rasguño, intentando recordar... Pero la próxima distracción, el próximo lanzamiento mal calculado o quizás por puro cansancio... Algo acabaría saliendo mal, y la divertida multitud tendría el espectáculo que había venido a ver.

    Y seguía sin saber cómo había llegado a aquella situación. Bajo su maquillaje sonriente y la nube de metal vibrante que danzaba mortalmente a su alrededor, abrumado por una innegable sensación de fatalidad, Arpegio se sentía profundamente infeliz.

    Grey Arkhane