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3월 31일 Furious AngelsMalditos cuervos de acero, que le arrancáis los ojos a vuestro creador, malditas aves, bellas y brillantes, que os habéis llevado aquello que más amaba.
Os odio...y que ángeles furiosos os hagan caer entre llamas, y me devuelvan lo que me quitásteis...
Rob Dougan - Furious Angels:
Like a sentence to death
I've got no options left I've got nothing to show now I'm down on the ground I've got seconds to live And you can't go now Cause love, like an invisible bullet has shot me down and I'm bleeding - yeah, I'm bleeding And if you go, furious angels will bring you back to me You're a dirty needle You're in my blood and there's no curing me And I want to run (like the blood from a wound) To a place you can't see me Cause love, like a blow to the head, has left me stunned and i'm reeling - yeah, I'm reeling And if you go, furious angels will bring you back to me You're a cold piece of steel between my ribs and there's no saving me And I can't get up from this wet crimson bed that you made for me Cause love, like a knife in the back, has cut me down and I'm bleeding - yeah, I'm bleeding And if you go, angels will run to defend me - to defend me Cause i can't get up I'm as cold as a stove I can feel the life fade from me I'm down on the ground I've got seconds to live Then what's there that waits for me? Cause love, like a sentence of death has left me stunned, and i'm reeling - yeah, i'm reeling And if you go, furious angels will bring you back to me
Ahsunthur 3월 22일 El otro ladoAtreus frunció el ceño en una expresión de frustración dolorida al contemplar sus manos: Las pocas uñas que conservaba estaban rotas, los nudillos desgarrados dejaban ver algo blanco que podía adivinarse como hueso, al igual que las yemas de sus dedos, deformados por las sucesivas ocasiones en que se habían quebrado(uno de ellos aún colgaba en una posición antinatural para una articulación sana). Y la sangre. No podía faltar, bañándolo todo con su resplandor de rubí podrido, salpicando sus raídas vestimentas y los utensilios inservibles que se amontonaban a sus pies: Cuchillos y cucharas, romos y doblados; pequeños huesos(¿Se equivocaba al pensar que alguno era suyo?); ramas y alguna que otra piedra afilada... Todo por aquello. Todo por cruzar al otro lado.
Atreus elevó la mirada. A unos veinte centímetros de su rostro, estaba el muro. Apoyó la palma de la mano en él, y paseó su mirada por toda su extensión: Inabarcable. Volvió a centrar su vista al frente, y contempló su obra, su labor: una serie de ladrillos sueltos, levemente desencajados, bañados en sangre(en SU sangre), cuyos intersticios había horadado durante tanto tiempo, en su búsqueda de lo que se hayaba al otro lado... Tocó uno de ellos con un dedo, y de repente todo el muro tembló, acompañado de un gruñido de dolor y determinación. Un polvillo grisáceo cayó sobre sus manos, y volvió el silencio... No... Desde el otro lado se oía una especie de convulsión, entre carrasposa y gorgoteante: ¿Risa? ¿Llanto?
Atreus había tenido sueños. Sueños que le hablaban de lo que había al otro lado. No los recordaba muy bien, pero había visto lugares más allá de este muro rodeado de nubes negras y polvo gris, había sentido emociones más allá del sufrimiento por sus manos destrozadas, más allá del ansia de conocer, de huir, de descansar...
Atreus sabía por aquellos sueños que el sentido de su existencia se encontraba tras aquella pared infranqueable, y por ello luchaba cada día por cruzarlo, por traspasarlo: Para conocer el porqué de todo aquel sufrimiento, la razón que lo justificase y le diese sentido. Engarfiando sus dedos, con la expresión del que sabe el dolor cercano, volvió a arañar el cemento que separaba los ladrillos...
Ahsunthur 3월 16일 HumedadPor la ventana entra un olor a humedad, olor que impregna toda esta maldita ciudad...Es un olor curioso, como el del agua que intenta limpiar algo y no puede, ese mismo olor de tierra removida al desenterrar un cadáver que, en ocasiones, también se encuentra en las piscinas municipales(el olor, no el cadáver...o al menos no tan frecuentemente). Puede que no sea un olor agradable, pero eso lo hace más real. Las cosas agradables suelen ser producto de nuestros sueños y de algún que otro ocasional desliz del Programador de nuestra existencia.
Pero también me trae recuerdos. Es un olor que, como el cadáver desenterrado, te recuerda algo de lo que te habías olvidado y desentendido hace tiempo. Al fin y al cabo, los muertos no vuelven (no sin una buena razón), y el pasado tampoco (por suerte. Ambas).
Me trae recuerdos de un tiempo anterior a mi mismo, al Segundo, al Primero...anterior a la necesidad de numerar a todos aquellos que han pasado por este cuerpo, como por un Papado en tiempos de guerra, cuando yo era simplemente yo, y nada más. Me recuerda a las noches oscuras e intrigantes de los veranos de Castilla, que escondían tanto para un niño de 12 años, y tan poco en realidad...noches y días en los que no había nada que hacer salvo correr, reír, vivir y preguntarse qué clase de criaturas poblarían aquel parquecillo que se veía desde el dormitorio cuando todo el pueblo dormía, aislado del resto del Universo (para un guaje acostumbrado a valles cerrados con pueblos pequeños y cercanos, la vasta Castilla le resultaba, y aún le resulta, sobrecogedora e inabarcable, áspera y latentemente hostil...cada población era como una balsa en mitad del océano...desprotegida).
Días mejores. Crecer siempre es un asco (y la muerte de las ballenas, la tala de bosques, los residuos nucleares y demás cosas que tanto al Anticristo como a un servidor nos disgustan tan profundamente), y ser consciente de que hubo un tiempo mejor un peligroso cebo para una trampa cruel. Y más aún cuando sabes que, pese a los inútiles intentos de la religión, la filosofía, la sociedad, tu propia mente y el resto de factores que tratan de convertirte en una pila eficiente por lograr vampirizar la energía de tu ser un poco más, que no lo habrá de nuevo. La jubilación no es lo mismo (a no ser que consideres lo mismo ser una pila usada que energía pura...en ese caso tampoco es lo mismo: simplemente eres bastante imbécil...). Y a veces solo queda mantener parte de esa energía atesorada en tu interior, como un animal cuasiextinto pudriéndose en una jaula de zoo: Cada día un poco más muerto, pero mucho más vivo de lo que sus (ex)congéneres en libertad lo están. Alimentándolo con estos retazos de tiempos perdidos y fantasías soñadas en otra vida, decorando su muerte con paisajes familiares y sensaciones conocidas(aunque olvidadas). Como este olor...
Y todo porque la ciudad respira con el aliento de la tierra húmeda.
Ahsunthur Reflexiones de un Anticristo de once años"- Es lo que decías el otro día - dijo Adán - Crecemos leyendo cosas de piratas, de vaqueros, de naves espaciales y cosas así, y cuando te crees que el mundo está lleno de todo eso, van y te dicen que en verdad son todo ballenas muertas, bosques talados y residuos nucleares por ahí sueltos durante un millón de años. Pues para eso no vale la pena crecer, mira tú por donde.
Los Ellos intercambiaron miradas.
Una sombra se proyectaba sobre el mundo entero. Nubes de tormenta se iban formando al norte, bloqueando la amarilla luz del sol como si un pintor aficionado entusiasta hubiera pintado el cielo.
- Yo creo que debería acabarse todo y volver a empezar - afirmó Adán.
No parecía la voz de Adán.
Un viento amargo soplaba entre los bosques veraniegos.
Adán miró a Perro, que intentaba hacer el pino. Se oyó a lo lejos un murmullo de truenos. Se agachó y, distraído, le dio unas palmaditas al perro.
-Ya verían todos si estallaran todas las bombas nucleares y empezara todo de nuevo, solo que organizado como Dios manda - continuó Adán - A veces pienso que me gustaría que pasara eso. Así podríamos arreglar las cosas.
Volvieron a rugir los truenos. Pepper se estremeció. Aquello no era la discusión típica en la que se enzarzaban los Ellos, que se daba frecuentemente en las horas tranquilas. Algo tenían los ojos de Adán que su amiga no lograba entender, y no era esa mirada de diablillo, porque eso lo tenía más o menos siempre, sino una especie de gris perplejo que era mucho peor."
-Extraído de Buenos Presagios, de Neil Gaiman y Terry Pratchett
Ahsunthur 3월 11일 Ya no soy un pensadorMiradme, aquí, en estas noches de desvelo, intentando enfocar mi mente. ¿Que qué hago? Intentar atrapar el espíritu de alguien muerto, en forma de Ideas. Intentar construir un paso más allá en mi carrera de pensamientos. Y en realidad no soy más que una burla.
¿Tanto me cuesta abandonar ese autoconcepto? Ya no soy ese mentat que fui antaño. Ya no analizo, razono, deduzco y aplico. Y la vida cada vez va más rápido. Sólo tengo tiempo para vivir y actuar, y a veces ni siquiera eso. Y sin embargo, sigo empeñándome en detenerme a pensar. Aunque no pueda. Aunque no quiera, realmente. Es lo que fui, es lo que debería ser...Es un fraude.
Y fuerzo a mi mente una y otra vez, intentando exprimirle razonamientos que ya no es capaz de realizar, y yo mismo sé que no puede hacerlo, en un intento de...¿en un intento de qué?¿De salvar al mundo, de hacerlo mejor?¿De sentirme orgulloso de mi propia superioridad intelectual, como un aristócrata venido a menos que ostenta su decadente riqueza como un pavo real que pierde sus plumas?¿De luchar contra esta sociedad de usar y tirar, que nos usa como pilas desechables?
Una y otra vez. Y al final siempre vuelvo a lo mismo, me saturo y me bloqueo. Y no pienso. Y no actúo. Y no vivo. Y tampoco obtengo ningún resultado, salvo palabras incoherentes de un infeliz que pretende enunciar poderosos pensamientos, y no logra más que caóticos soliloquios.
Aplaudidme ahora, pues hasta al bufón se le aplaude cuando ha acabado de humillarse.
Ahsunthur
3월 8일 Dha Werda VerdaNueva entrada musical, esta vez puramente friki:
Dha Werda Verda es el cántico de guerra mandaloriano, creado antes de la formación de la República Galáctica durante su campaña por la conquista de Coruscant, en la que fueron finalmente rechazados. Este cántico fue usado por generaciones y generaciones de letales comandos mandalorianos, hasta su extinción durante la batalla de Hoth(aprox.2 DBY), con la disolución del 501 batallón del Imperio, formado casi exclusivamente por los últimos clones en servicio...
Taungsarang brokka jetiise ka´rta
Dha Werda Verda a´den tratu,
Coruscanta kandosii adu.
Duum motir ca´tra nau tracinya.
Gra´tua cuun hett su dralshy´a
Kom´rk tsad droten troch nyn ures adenn
Dha Werda Verda a´den tratu,
Coruscanta kandosii adu.
Duum motir ca´tra nau tracinya.
Gra´tua cuun hett su dralshy´a
En Básico...
La ceniza de los Taung aún golpea fuerte en el corazón de la República.
Somos la ira de los Guerreros de la Sombra,
los primeros nobles hijos de Coruscant.
Dejemos que el fulgor de los que nos anteceden ilumine el cielo de la noche.
Nuestra Venganza brillará aún más.
El guante de la República golpea sin piedad.
Somos la ira de los Guerreros de la Sombra,
los primeros nobles hijos de Coruscant.
Dejemos que el fulgor de los que nos anteceden ilumine el cielo de la noche.
Nuestra Venganza brillará aún más.
Si os interesa escucharlo, lo dejo a vuestra disposición en the Sound of Silence(junto con el resto de música de mi blog)
Ahsunthur 3월 2일 La Ventisca (deus ex machina)El camino le resultaba cada vez más largo y oscuro: Había llegado el invierno, y la ventisca que azotaba con esquirlas de hielo su cara y sus manos lo demostraba. El frío penetraba su gruesa ropa y su piel, congelándole sus mismas entrañas, apenas sentía ya salvo un extraño entumecimiento general que le hacía moverse más lento, y la tensión de los músculos de su cara, expuestos al viento cortante. De su pelo escarchado caían gotas que resbalaban por su cara, sin que él se diera cuenta: La única voluntad que quedaba en él le impulsaba a dar un nuevo paso, a seguir el pedregoso camino valle arriba.
¿Qué estaba haciendo, qué buscaba? Nunca lo había sabido bien, siempre le había gustado caminar. Y ahora mismo era lo que hacía, seguir su propio sendero hacia un fin desconocido más allá de las montañas, más allá del frío y la nieve. Se había dado cuenta demasiado tarde que no podía volver atrás, que allí por donde había pisado no volvería a hacerlo: El camino era de una sola dirección. Lejos de desanimarse, se lo tomó con estoicismo. Siempre se le había dado bien achacarle culpas y razones al Destino, y aún cuando ahora no creía del todo en él, ese sentimiento de resignación ante lo inevitable no le resultaba desconocido. Aunque todo fuera, en última instancia, culpa suya.
En un primer momento, lo afrontó con entusiasmo. Cuando el cansancio y el castigo al que le sometía la Naturaleza empezaron a ser insoportables, se vino abajo. Unas cuantas veces. Pero siguió caminando. Después de todo, no podía volver atrás.
Acabó por amar el dolor y el frío. Ellos eran su mundo, y comprenderlos su mejor manera para sobrevivir en él. Se volvió una roca, una parte de la montaña; una roca que caía, inexorable, cuesta arriba, guiado por esa extraña gravedad que mueve el tiempo y no el espacio.
Y, sin razón alguna para ello, ocurrió. Sus entrecerrados ojos vislumbraron una tenue luz entre el granizo, allá a lo lejos, una pálida luz dorada. ¿Sería esa su meta? Se encaminó hacia ella, con pasos cautos (todo lo cautos que el terreno, la ventisca y su propio y agarrotado cuerpo le permitían), y poco a poco la luz fue creciendo. A medida que se acercaba, en su mente se iban formando ideas, conceptos que una vez valoró, pero que entonces no eran más que palabras abstractas y sin sentido: Calor, Refugio, Luz... Llegó a pocos pasos de aquello que emitía el fulgor, borroso y difuminado en mitad del cálido halo, y alzó la mano para tocarlo. Apenas sus dedos se hubieron bañado de aquel destello dorado, aquello se alejó, dejándole de nuevo en la oscura tortura de la tormenta.
Cayó de rodillas, hundiéndose en la mortaja de nieve crujiente que cubría el suelo. Tan cerca... Sus manos aferraron la nieve, cerrándose en puños, y se puso de nuevo en pie. Miró alrededor, y descubrió nuevamente aquel destello dorado, lejos a su izquierda. Con una expresión de decisión en su helado rostro, abandonó el camino, y persiguió a la luz, abandonando toda cautela y cuidado. Había estado tan cerca...
Durante días corrió tras ella, guardándose los gritos que su cuerpo dolorido le pedía lanzar. Durante días siguió su pista a través de la nevada, a través de la montaña. Y entonces la perdió. Miró alrededor y dejó de verla. Su expresión se enturbió con ese velo que interpone en los ojos de la gente la sensación del fracaso final, y cayó de bruces sobre el helado suelo. Sabía que acabaría volviéndose a levantar, y a dar más pasos cuesta arriba, hacia aquel destino que siempre le pareció algo vago e improbable. Pero también sabía lo que había perdido, lo que estuvo a punto de alcanzar. Y permaneció allí, con la cara enterrada en la nieve, dejando que los copos blanquecinos que seguían cayendo le cubrieran.
Y, de nuevo sin razón para ello, volvió a ocurrir. La nieve dejó de caer, y el frío dejó paso a un aire cálido y confortable. Las quejas de su cuerpo ante el cambio le despertaron del borde de la inconsciencia, y haciendo un esfuerzo giró la cabeza hacia la luz dorada que descendía sobre él. La criatura se arrodilló junto a su cuerpo, y el caminante pudo contemplar el rostro más bello que jamás había visto, sonriéndole. No pudo evitar que su boca se tensase en un gesto que el frío había borrado hace tiempo, y sus dedos acariciaron la faz del ser.
Sintió su abrazo delicado pero firme, y cómo un par de alas lo envolvían con su calor y su luz. Lo último que recordó fue su cuerpo, ligero y brillante, alejarse de la tormenta y de la montaña, cogido de la mano de aquel ángel que le había regalado su sonrisa, y la sensación de conocer, al fin, lo que tanto tiempo había estado buscando...
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