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    June 21

    El Solsticio sobre el Bastión


    [Sobrepena]

    Dicen que existe un lugar recóndito, perdido en el espacio y el tiempo, sumergido en las profundas nieblas del mar entre realidades, un lugar fortificado a salvo de los hombres, y escondido de la vista de los dioses.

    Ese lugar, que se alza entre las violentas mareas y torrenciales lluvias de la psique humana, una fortaleza de roca, hecha con el mismo espíritu de sus arquitectos, cuyas almas aún moran entre sus salas y su sangre aún nutre sus cimientos y sus muros como leche materna, es el Santuario de las Almas Incorpóreas, el Hogar de la Llama Blanca, el Bastión de los Ahsuui.

    Pues por ese lugar campan tales criaturas, los Ahsuui, entidades hechas de pensamiento y emoción entrelazados, de esa sustancia de la que se tejen las almas, pequeños fragmentos de la misma esencia de la Corriente Universal. Si algún día os conceden el honor de deambular por las gigantescas galerías de la fortaleza, por sus húmedos y frescos patios, en cuyo seno pequeños bosques proyectan su sombra, por las innumerables torres de afilados tejados, o por las catacumbas que penetran profundas en la tierra, quizá podais encontraros con alguno, apenas una presencia insinuada, un par de destellos plateados flotando en el centro de un vórtice invisible, alrededor del cual la misma realidad parece rielar, como la corriente de un río hendida por el veloz navegar de los peces. Quizá los sentiríais reunirse a vuestras espaldas, más allá de los pórticos y las hornacinas, cuando a la luz del fuego de la Capilla de la Memoria los viajeros, los peregrinos, los perdidos y los habitantes del Bastión se reuniesen a intercambiar historias.

    Pero hoy no les encontrareis. Ni a ellos, ni a nadie. Hoy es el Solsticio de Verano, y en este día el Bastión permanece vacío y en silencio, rodeado por un mar en calma, bajo el sol en su apogeo. En este día, las fuentes de sus patios permanecen estáticas, el rumor de sus bosquecillos enmudece, y ni siquiera la perturbación producida por los espíritus que le dan nombre se percibe en las lindes de la consciencia. Hoy sólo la Llama Blanca permanece encendida sin crepitar, sin emitir sonido alguno salvo una leve vibración apenas perceptible, que parece agitar los mismos pilares de la estructura, como si su fuego puro alimentase los latidos de un gigantesco corazón, el corazón del propio Bastión...

    En este día en el que las energías universales confluyen, en el que los ciclos vitales de las distintas Realidades se contraen durante apenas un parpadeo, para volver a expandirse cuando finaliza, todos los habitantes del Bastión desaparecen, sin irse realmente, atrapados durante ese latido existencial en la única fuente de sus múltiples y diversas existencias.

    Si hoy entraseis en el Bastión de los Ahsuui, descubriríais que en realidad no existe siquiera tal lugar, no seríais capaces de encontrarlo. Pues durante el Solsticio, hasta el No-tiempo y el No-espacio en el que permanece enclavado se pliegan sobre si mismos, volviendo a formar parte del único morador de la fortaleza en este día: El Arkhane, la Consciencia Prima, el Sustentador de la Llama Blanca.

    Un simple ser humano.

    A medianoche sus ojos se abrirán, como si despertase de un largo sueño, para vivir un único día del año entre dos tierras, entre dos realidades: Aquella a la que pertenece, y aquella que le pertenece. Y mientras un día más realiza sus mundanos quehaceres, al mismo tiempo se sienta en una roca en mitad de un mar calmo, a contemplar el amanecer, preparando su mente, descansando ante lo que ha de llegar.

    Cuando los primeros rayos del sol triunfante se proyectan sobre el horizonte, el hombre se levanta, y contempla la Realidad a su alrededor. ¿Cómo describir lo que sus tristes ojos grises deben ver en esos instantes?

    Imaginad el tiempo licuado, fluyendo en mareas de recuerdos y profecías entremezclados, cristalizando en finos hilos como cables de acero, en una malla que al mismo tiempo constituye y rodea todo lo que tiene existencia. Imaginad los recuerdos del mañana, las incertidumbres del ayer... y ahora haced que el espacio confluya en un infinito sin dimensiones, en el que las distancias y los lugares no tienen sentido, pues sólo uno es todos y todos ellos son, al mismo tiempo sin tiempo, el mismo No-lugar.

    Vuestra mente ya habría sucumbido, ya habría huido, aislándose de esa tormenta capaz de ahogaros en su variable infinitud. Pero el hombre que se alza en el lugar del Bastión, con el Solsticio brillando sobre su cabeza, sigue mirando y sonríe.

    Hasta él llegan ahora, como una riada de sangre cálida, todas las emociones de su corazón humano, espolvoreándose sobre el tiempo y el espacio comulgados para llenar los huecos, como violentos contrafuertes de fuego puro, dándole sentido a lo que antes no lo tenía y al mismo tiempo destruyendo cualquier pauta existente. Todo bulle ahora repleto de vida, ahogando al hombre con su poderoso aroma, pero él aspira con decisión, notando sus pulmones impregnarse con el olor cobrizo que tanto conoce, pues es el mismo olor que la Llama Blanca que ruge en su interior, el aroma de ese fuego sin llama que nutre e impulsa todas las pasiones humanas.

    Y se deja envolver, y se deja llevar por las olas que rugen a su alrededor, mientras remolinos furiosos se forman en torno a su presencia. Sobre él el sol desciende de nuevo, mientras el éxtasis de la contemplación de la misma Corriente Universal desgrana horas que, en realidad, para él no existen, hasta que un rubor de fuego herido tiñe el cielo y, como extraído de un crisol, el Eterno Flujo se condensa en tres formas difusas que rodean al hombre.

    Rostros bellos y terribles se perfilan en las tres formas a medida que el sol se ahoga en la sangre de su primer paso hacia la muerte, formas sin materia sustentan sus cuerpos, los tres poderosos por igual, los tres completamente distintos. Cuando la noche cae de nuevo, Ellos despiertan, y contemplan al hombre. Él los saluda como a viejos amigos, llamándoles por sus nombres, que al mismo tiempo son sus esencias, y Ellos se sientan en torno a él.

    Y esa noche, la más corta del año, la noche de hoy, el Solsticio de Verano, voces cargadas de eones resuenan en las fronteras de la Realidad, departiendo de asuntos que nadie conoce, y un simple hombre reafirma sus lazos con su propio Destino, hasta que el amanecer separa mundos y realidades, dejando escapar el aliento contenido, y el hombre vuelve a ser hombre en un solo lugar, y su consciencia se dispersa por el infinito en una Nueva Creación, en cuyo mismo centro permanece ese lugar perdido, escondido, en cuyo corazón se alza la Llama Blanca, y por cuyos corredores merodean Almas puras:

    El Bastión de los Ahsuui.

    Grey Arkhane

    ¿Su verdadero nombre, preguntais? Ah...eso es otra larga historia...
    June 19

    Azufre (Demonología II)


    [Kefka´s Theme]

    -Aretheum Necodimus Korathia Yagae...
    (Perfecto. El ritual transcurre según lo previsto. Una noche antes de la Luna Llena, el sacrificio del decimotercer Demonio Menor me abrirá las Puertas del Conocimiento, ¡los Nueve Infiernos a mi alcance! ¡¡Y así podré aprobar Aerodinámica, MUAJAJAJAJAJA!!)

    -...Klaatu Varada Nikto...
    (Hagamos inventario...La Daga de los Incontables Pecados firmemente sujeta en mi mano derecha...el Báculo del Azote Agonizante en mi mano izquierda...el Ojo Rencoroso de Azathoth iluminando a la criatura desde mi cuello...todo lo necesario, si)

    -...Ises or Priaseras Rest...
    -¡GÑ!¡GÑ!
    (Hmm...el diablillo forcejea...pero el círculo de protección pintado en el suelo con sangre de diez mil moscas vírgenes es perfecto, y las cadenas que me pasé toda la tarde anclando al suelo están forjadas del mejor acero aleado con plata pura que pude encontrar en los chinos, así que no debería...)

    ¡CLANC!
    -¡¡GÑAA!!
    (¡mierda!)
    -¡¡GÑA!!¡¡GÑA!!-¡¡CRASH!!-¡¡GÑAAAAAA!!
    -¡Maldito bastardo, vuelve aquí...! ... ¡No, deja de...!-(joder, la mesa no...¡¡mis libros, está quemando mis libros!!)-Ven aquí de una maldita...
    -¡GÑARFL!
    -¡DIOS! ¡Me ha mordido, el muy hijo de...!-(se va a enterar...la daga, coge la daga...mierda, demasiado lejos...)-¡AAAH, cabrón! ¡Mis ojos!
    (A tomar por culo...)

    CLONC-CLONC-CLONC-CLONC-Scratchl...
    -Muérdeme ahora, bichejo de mierda...
    (Genial, los apuntes de TPA nunca fallan...puaj, he dejado todo el suelo lleno de sesos de demonio...o lo que quiera que tengan los diablos menores en lugar de cerebro...Ahora que veo lo de TPA, Velasco es nombre de demonio...algún día tendré que probar a invoc...)

    TOC TOC TOC (glup) [00:00:00] Start!
    -Uh...¡un segundo! (mierda mierda mierda...) [00:00:46]
    (Vamos, vamos...piensa...tú, a la bolsa de la ropa sucia, nadie mirará ahí...) [00:01:92]
    (¡Coge agua, rápido! ¡Con la jarra de la cafetera, eso es! Espero que la sangre salga fácilmente...) [00:03:80]
    ¡CRASH! (Mierda, la jarra...¡y para colmo no sale! Sécalo como puedas...¡La túnica, exacto!) [00:05:66]
    (¡venga, al armario con ella!) [00:07:27]
    (¡La daga! ¡Al armario también!) [00:07:85]
    (Mierda, estoy perdiendo mucho tiempo...) [00:08:63]
    (¡Al armario con todo, carajo!) [00:09:21]
    (Ahora tranquilízate, respira y abre la... ¡Un momento, estoy desnudo! Diossss...¿dónde habré dejado los pantalones? ... ¡Ah, aquí están!) [00:11:89]
    (Bueno...todo en orden...Vamos allá) [00:12:57] Clic-Click!

    -¡Hola!
    -¡Dios, qué miedo!
    (Por los dioses...espero que no esté manchado de sangre...)
    -¿Qué ha pasado? Es que estábamos en la habitación y escuchamos un ruido fuerte...
    -Era...uh...(un pequeño demonio de las profund...¡NO! Un murciélago que se coló por...nah, jamás se lo creerían...¿la estantería?) Tuve un pequeño problema con la cafetera, sí...se me...cayó. Al suelo.
    -¿Cómo?
    (¿Cómo que cómo?)
    -Si te lo contase no te lo creerías...
    -Cuenta, cuenta...
    (Eso me pasa por hablar...)
    -Nah, nada...la golpeé sin querer...
    -Hmm...vale...
    -Espera, ¿a qué huele?
    -...
    (...)
    -Huele raro, ¿no?
    -A mi no...
    -...
    (huy...)
    -Como a azufre, ¿no, Adri?
    (HUY)
    -Uhm...(no digas que eres tú, no digas que eres tú, no digas...) seguro que es el cadáver que tengo metido en la bolsa de la ropa, hehehe...(¡¡NO, no digas eso tampoco!!)
    -¡Anda, es verdad! Yo también tengo que bajarla mañana a lavandería... (¡Sí! ¡Gracias, Providencia!)
    -Bueno, si me disculpais...voy a por una escoba...
    -Entonces nos vamos, que esta noche toca estudiar...
    -Ya, a mí también...(¡así no aprobaré Aerodinámica en la vida! snif...)
    -Hasta luego.
    -Nos vemos...

    Grey Arkhane
    June 10

    Encuentro inesperado


    [Goodnight Julia]

    A decir verdad, no se esperaba que aquel hombre saliese de entre las sombras y la amenazase con una navaja.

    Cierto era que la posibilidad de que algo así ocurriera existía. Las calles de la gran ciudad nunca eran del todo seguras, y menos aún cuando oscurecía. En cualquier caso, Ayane solía regresar a casa caminando desde el edificio de la céntrica zona de oficinas en el que trabajaba, frecuentemente hasta tarde. Agradecía esos paseos nocturnos, en los que la ciudad dormía, permitiéndole contemplarla sin el ajetreante maermágnum de gente, sin esa masa informe de cuerpos cansados y ánimos huraños que durante el día abarrotaba hasta el último de sus rincones.

    Ayane agradecía la calma y el silencio de las horas nocturnas, aprovechándolas como un descanso antes del sueño, y siempre lograba llegar a casa tranquila y relajada, aliviada de las cargas y las tensiones de la jornada laboral.

    Había tomado esa costumbre hacía ya muchos años, y nunca había tenido ningún contratiempo hasta ese día, así que se sorprendió bastante cuando aquel joven de mirada violenta salió a su encuentro, y con gestos precipitados sacó un arma de su ajada cazadora, poniéndosela delante de su cara.

    -¡Dame tu corazón y todo lo que lleves encima, o te mato aquí mismo! -dijo con un gruñido amenazador de su voz ronca.

    Aún sin acabar de creérselo, Ayane miró el afilado cuchillo, y luego a los ojos del hombre, que lanzaba nerviosas miradas a la entrada del callejón, alerta ante la aparición de alguna patrulla nocturna.

    Enarcando una ceja, Ayane dio un manotazo al brazo del hombre, apartando el arma de delante suya, y continuó sin más su camino, tras dirigirle al joven un cortés "no, lo siento...".

    Desconcertado, el asaltante soltó una imprecación, y la alcanzó de un salto, apuñalándola en la espalda. La navaja perforó la ropa de la chica y se dobló contra su piel sin hacerle ningún daño. Ayane se volvió con un movimiento fluido, los claros ojos brillantes como la plata, y con una precisa llave le rompió el brazo al joven, antes de noquearlo con un sonoro puñetazo. El crujido que emitió su nariz al astillarse resonó en toda la calle.

    Ayane se sacudió el vestido, lamentándose por los desperfectos que había sufrido en el encontronazo, y miró con tristeza al desdichado asaltante, que yacía de espaldas sobre el duro asfalto, con un reguero de sangre manándole de la nariz rota y el brazo doblado en un ángulo extraño.

    -Pobre necio... -dijo, para nadie en particular. -Los androides no tenemos corazón...

    Y, sin más, siguió caminando, directa hacia su casa, con ese paso tranquilo y regular que la caracterizaba...

    Grey Arkhane
    June 06

    I am mine


    [I am mine]

    Abandonado a mi propio gobierno, las Puertas del Cielo se alzan cerradas, a mi espalda, y las nubes dejan de parecerme suficientemente densas como para sujetar mis pies.

    Comienzo a caer mientras miro hacia arriba, y me pregunto por qué. De repente, sin esperarlo, soy de nuevo dueño de mi mismo, y en mi mente empieza a tomar forma el pensamiento de que, quizás, el error fue elegir dejar de serlo para cruzar aquellas puertas.

    Y sin quererlo, perdido entre añoranzas, unas alas surgen pluma a pluma, alas grises de incertidumbre y desengaño, de cinismo y aceptación. Como a cuentagotas traspasan mi piel hacia afuera, expulsando con ellas los eslabones de la cadena que aprisionaba mi alma, pesado lazo que me ataba al paraíso que yo mismo había construido.

    Ya no hay paraíso, ni hay cadenas, y despojado de toda ilusión mis alas baten de nuevo, cuando a mis pies yacen todas las máscaras, y ante mis ojos puedo ver únicamente mi propia alma, impura y descarnada. Es lo único que realmente poseo. Es lo único que realmente soy. Y como tal, es únicamente mío:

    Yo soy mío.



    The selfish, they're all standing in line
    Faithing and hoping to buy themselves time
    Me, I figure as each breath goes by
    I only own my mind

    The North is to South what the clock is to time
    There's East and there's West and there's everywhere life
    I know I was born and I know that I'll die
    The in between is mine
    I am mine

    And the feeling, it gets left behind
    All the innocence lost at one time
    Significant, behind the eyes
    There's no need to hide...
    We're safe tonight

    The ocean is full 'cause everyone's crying
    The full moon is looking for friends at high tide
    The sorrow grows bigger when the sorrow's denied
    I only know my mind
    I am mine

    And the meaning, it gets left behind
    All the innocents lost at one time
    Significant, behind the eyes
    There's no need to hide...
    We're safe tonight

    And the feelings that get left behind
    All the innocents broken with lies
    Significance, between the lines
    (We may need to hide)

    And the meanings that get left behind
    All the innocents lost at one time
    We're all different behind the eyes
    There's no need to hide



    Y vosotros...Vosotros sois vuestros también. Nunca os permitais olvidarlo.

    Grey Arkhane

    June 02

    La Sala Hexagonal


    [Esto Gaza]
    Vuelvo a encontrarme en el mismo lugar, en esta Sala Hexagonal, hecha de obsidiana negra y brillante como una noche sin estrellas. Me resulta más pequeña de lo que la recordaba...

    ¿Qué hago aquí? No sabría decirlo... No sabría decirte quién soy fuera de esta habitación a la que regreso una y otra vez, de manera tan inexplicable como ineludible. Mi Destino parece atado a este lugar y a la labor que en él desempeño, mi alma tocada por los dones y maldiciones que dicha tarea requiere. Recuerdo haber hecho esto otras veces, y una fugaz intuición me dice que han podido ser más de las que soy capaz de contar. Sé que debería estar cansado, pero me sorprende no estarlo. Nunca parezco estarlo en la Sala Hexagonal.

    No estoy solo. En un extremo de la sala, una mujer joven golpea con fuerza y rabia una de las monolíticas puertas de la habitación, armada con una larga y pesada lanza de acero, demasiado grande y aparatosa para ella. Sus golpes, acompañados por gritos de furia y cansancio, arrancan esquirlas en la firme roca, pero de nada sirven: está atrapada aquí.

    En realidad, todos estamos atrapados aquí. Si alguien conoce la salida de la Sala Hexagonal, es que jamás ha entrado en ella.

    La mujer desfallece y deja caer la lanza, que rebota con un eco metálico en el suelo de piedra. Sentándose contra una pared, solloza, conteniendo lágrimas de rabia. Aún no me ha visto. Tomo aire, preparado para lo que ocurrirá a continuación, y me siento frente a ella.

    -Hola- me mira con desconfianza y recelo. Hasta donde sé, todo el que entra en este lugar cree estar solo, y permanece firmemente anclado a esa sensación, al menos hasta que alguien le convence de lo contrario.
    -¿Quién eres?- me pregunta. En realidad, no la conozco de nada pero, ¿qué importancia tiene? Aquello que me impulsa, esa fuerza que me arrastra una y otra vez a este lugar, no hace distinciones ni tiene reparos.
    -Quieres salir de aquí- le digo. Afirmo, sin cuestionar. ¿Qué otro sentido tendría si no? -Quizá pueda ayudarte- me lanza una mirada de incredulidad y escepticismo.
    -¿Y cómo vas a hacerlo?- replica, dejando que la frustración se filtre a través de sus palabras, mientras abarca con sus manos la sala vacía, salvo por sus dos ocupantes y un pequeño altar central.
    -Aún no lo sé- respondo, con sinceridad. -¿Cómo llegaste aquí?

    Me cuenta su historia. En silencio, la escucho, buscando trazas familiares, retazos de otras historias oídas en algún tiempo anterior (¿quizá también la mía propia?) que me den una idea sobre lo que hacer a continuación. Reparo en la lanza en el suelo, y le pregunto por ella.

    -Ha estado conmigo desde siempre, una extensión de mi fuerza, de mi voluntad...
    -Es demasiado pesada- vuelve a lanzarme una mirada furibunda, pero dura apenas un instante, hasta que aparta la mirada hacia el objeto metálico.
    -Sí, lo es...- reconoce. -Nunca me había fallado...hasta ahora. Pero aquí es inútil.
    -Aquí nada es inútil- tomo una decisión. Me pongo en pie y recojo la lanza.
    -¿Qué haces?
    -Ayudarte- digo, y alzo el arma sobre mi cabeza.
    -¿Qué...?- la dejo caer con todas mis fuerzas sobre el altar central. El golpe reverbera en toda la habitación. Vuelvo a elevar los brazos, dispuesto a descargar toda mi fuerza sobre la barra metálica. -¡Oye, no puedes...!- descargo un nuevo golpe, que resuena como un trueno metálico. La lanza se agrieta, doblándose por un cuarto de su longitud. La chica se pone en pie, enfadada. -¡EH!

    Al tercer golpe, el bastón de acero se rompe, y la punta cae al suelo, repiqueteando sonoramente. Con un rugido de rabia, la mujer se arroja sobre mí, golpeándome con sus puños. Me dejo caer, sin defenderme. Dejo que se desahogue, y compruebo en mis propias carnes su fuerza. Sí, podría funcionar...

    Cuando se calma, agotada, rompe a llorar sobre mi pecho. Permanecemos un largo rato en silencio, sin movernos, hasta que sus lágrimas se secan. Con suavidad la aparto de mi lado, incorporándome. Tras escupir la sangre coagulada en mi boca, recojo los dos trozos de la lanza y se los ofrezco.

    -Hay más de una manera de usarla- le digo cuando los coge, y dándole la espalda avanzo hacia la puerta. Calculando las distancias, me arrodillo a dos pasos de la negra piedra, apoyando los antebrazos en el suelo. Ella me mira, llevando a continuación su vista a la puerta y al arma rota que permanece en su mano, y entonces comprende.

    Levantándose de un salto, camina hacia la pesada puerta, y clava la parte más larga de la lanza en su base, guardándose la otra. Noto como el frío metal se apoya en mi espalda cuando ella retrocede hasta el otro extremo, y aprieto los dientes.

    El peso de un mundo desciende sobre mi columna cuando ella comienza a empujar hacia abajo. Ahogando un grito, resisto, mientras poco a poco, trabajosamente, la pesada puerta se eleva, bañando el suelo con la luz del exterior. La luz de la libertad... cuántas veces la habré visto, brillar tentadora al alcance de mi mano... Dejo que mi mente se evada hacia ese cálido resplandor que no alcanzaré, evitando escuchar los crujidos que emite mi espalda.

    Jadeos de esfuerzo resuenan en la sala, mientras la firme puerta se eleva un palmo, y luego otro... Siento quebrarse una de mis costillas, pero me trago el dolor y las lágrimas, y aguanto hasta que la puerta se eleva un palmo más.

    -¡Ahora, encaja el extremo contra el pedestal!- logro exhalar, con el último aire de mis pulmones sometidos a la terrible presión. Todo mi cuerpo tiembla, a punto de derrumbarse. -¡Corre, vamos!

    La siento pasar junto a mí mientras todos mis huesos crujen en una sinfonía de destrucción, y deslizarse hacia el exterior, al fin libre, un instante antes de que un mar de dolor me ahogue al quebrarse mis extremidades y descoyuntarse mi espalda.

    La puerta cae pesadamente, arrebatándome el brillo del exterior, y las tinieblas descienden sobre mi consciencia. Escucho débilmente un "¿y mi lanza?", del otro lado de la gruesa lámina de roca.

    -Todo tiene un precio... pero no la has perdido del todo- susurro, mientras sonrío. Mi alma se llena de orgullo, por haber logrado que alguien más abandonase la Sala Hexagonal, y mi mente, sumergiéndose ya en el terrible sueño de la ineterna muerte, elude el hecho de que, una vez más, deshecho y roto, soy yo quién queda atrapado en ella...

    Grey Arkhane